jueves, 20 de noviembre de 2014

 
¿Será que ser una chica buena es sinónimo de ser una chica vulnerable y tonta?
Las jóvenes adolescentes les preocupan mucha la imagen que tiene ante otras mujeres de su edad y muchas veces se visten de chicas malas, delante de las amigas, para esconder miedos y temores.

La pose de chica mala es completamente natural. Es la forma que las adolescentes tienen de esconderse y protegerse con una forma de comportarse dura, una imagen pública donde se sienten seguras y que no son vulnerables. Incluso, las amigas que ocupan puestos de sumisa en el grupo se sienten protegidas por la amistad de esta compañera fuerte y desafiante.

Los papeles de chica mala adoptadas por las adolescentes son muchos: la chica dura, la chica popular, la mujer fatal… El problema es que muchas chicas buenas deciden mostrarse como son, sin interpretar ningún papel, con sus dudas y sentimientos confusos, típicos de la edad. Por eso suelen ser el blanco de burlas y bromas de las demás y rotuladas como chicas tontas. Y nada más lejos de la verdad, no son actrices, son chicas buenas que tienen el coraje de no esconderse bajo la interpretación de un papel de chica dura.
10 consejos al adolescentes sobre la vida
1. La vida no es justa. Acostúmbrate. El adolescente normal pasa el día diciendo y quejándose: "No es justo".

2. El mundo no se preocupará tanto por tu autoestima como lo hace tu escuela.

3. Lo lamento. No ganarás medio millón de euros al año tan pronto salgas de la escuela, y no serás vicepresidente de la compañía, puede que hasta tengas que usar un uniforme de obrero.

4. Si piensas que tus maestros son duros, espera a tener un jefe.

5. Cocinar, preparar hamburguesas por ejemplo, no está por debajo de tu dignidad. Tus abuelos tenían una palabra diferente para preparar hamburguesas. Lo llamaban "Oportunidad".

6. No es culpa de tus padres si te equivocas. Tú eres responsable. Recuerda que dijiste: "Es mi vida" y "Tú no me mandas".

7. Antes de que nacieras tus padres no eran aburridos. Se volvieron más serios al solventar sus responsabilidades, como por ejemplo pagar recibos y al escucharte a ti.

8. La vida no está dividida en semestres. Y no tendrás vacaciones en el verano. Ni siquiera un descanso en la primavera. En el trabajo, esperarán que te presentes ocho horas cada día… Durante años.

9. El fumar no hace que te veas súper. Mira a un niño de 11 años con un cigarrillo en la boca. Así te ves tú para cualquier persona mayor de 20 años.

10. Tu escuela puede estar "basada en resultados visibles", pero la vida no lo está. En algunas escuelas te dan tantas oportunidades como necesites para poner la respuesta y para presentar exámenes. Los estándares están fijados bastante bajos para que casi todos puedan cumplirlos. Esto, por supuesto no se parece para nada a la verdadera vida, como pronto lo descubrirás.
 
Autoestima
La autoestima es la idea que tienes de tu valor personal y el respeto que sientes por ti misma. Si tienes una buena autoestima, te tratas con respeto, atiendes tus necesidades y defiendes tus derechos. Si tienes baja autoestima, te humillas, pones las necesidades de los demás antes de las tuyas, o piensas que no tienes nada que ofrecer. La otra parte importante de la autoestima es la auto aceptación. Esto significa que reconoces y admites todas tus partes, las deseables y las indeseables, las positivas y las negativas los puntos fuertes y los débiles y aceptas todo eso como un bloque que te hace un ser humano normal y valioso.
 
Como mantener tu autoestima en forma. 1.Recuerda con frecuencia tus pequeños éxitos. 2.Identifica tus puntos fuertes y piensa en ellos. 3.Haz una lista de tus cualidades y recítalas en voz alta ante el espejo. 4,Escribe en un papel tus propias etiquetas negativas y al lado de ellas escribe una afirmación más compasiva. 5. Piensa que tú no eres la responsable de que los demás sean felices. Si se enfadan o se sienten mal, no es tu culpa. 6.No aceptes por las buenas las opiniones de los demás sobre ti. Reflexiona y piensa si están basadas en hechos racionales. 7.Acepta tus debilidades y errores como comportamientos. Los comportamientos son cosas que se pueden modificar. Los errores no afectan tu valor personal. Tú eres tú y tus errores son acciones que tu puedes corregir y aprender de ellos. 8.No te compares con los demás. Tú no eres ni inferior ni superior. Tú eres tu misma y sigue por tu propio carril. 9.No digas sí a todas las cosas que te pidan para que no se enfaden. Intenta comprometerte solo con las cosas que quieras hacer. 10.Haz lo que tú quieras hacer y no lo que los demás creen que tú debes hacer.
 
Hasta dónde decir sí
Durante el verano es habitual oír que están aburridos, que quieren salir porque en casa no tienen nada que hacer. En muchas ocasiones esto es cierto, los hogares se vuelven espacios de sedentarismo en los qué lo único que hacen es pasar largas horas conectados a la tecnología. Las salidas con amigos son una alternativa insuperable para romper con la desocupación hogareña y la angustia que esto puede provocar. Si bien cada organización familiar tiene sus propias reglas de convivencia, en el verano debe plantearse la posibilidad de ser más flexibles con los horarios y los permisos. Sin embargo, es importante recordar que los adolescentes necesitan límites, por lo cual no se les puede decir a todo que sí. Los límites son necesarios cuando estas relaciones sociales conllevan a los excesos. La presencia de sustancias –tabaco, alcohol y drogas ilegales- es parte del cotidiano en las reuniones entre jóvenes y adolescentes, por lo qué el tema no recae en la prohibición para juntarse con sus amigos, sino en una enseñanza clara en la qué los jóvenes asuman con responsabilidad los inconvenientes que éstas pueden acarrear. Conducir en estado de ebriedad, peleas y accidentes innecesarios, encuentros sexuales sin protección, son algunos de los hechos que más se repiten por el abuso de sustancias, es por ello que una correcta guía por parte de los adultos responsables hace la diferencia entre los adolescentes. Alcanzar el equilibrio para no caer en la permisividad o el autoritarismo es un desafío que se torna aun más complicado en verano. Los padres de los adolescentes deben aprender a manejar sus temores y permitir que sus hijos compartan espacios fuera de la casa, con su grupo de pares; por otra parte lograr mantenerse firme ante aquellas situaciones excesivas o de potencial riesgo que resultan dañinas para los hijos. Finalmente no existe un buen consejo a la hora de ser padres, simplemente sería bueno recordar que hay que observar más e intervenir menos, de esa forma los adolescentes podrán ir formando sus propios entramados relacionales, pero los padres se mantendrán atentos a cada señal de peligro.
Como afectan los rumores en los adolescentes
Los rumores afectan a la reputación de cualquiera, en el buen o en el mal sentido, incluso cuando esté constatado que son falsos, asegura una investigación reciente. Científicos alemanes han descubierto que lo que se rumorea acerca de un individuo concreto entre un grupo de personas tiene más poder en el comportamiento y juicio de éstas hacia dicho individuo que las observaciones directas acerca del mismo. Los rumores son las especulaciones no confirmadas acerca de un objetivo determinado. Se consideran información no contrastada, que rara vez se difunde abiertamente, lo que no impide su rápida expansión, y suelen carecer de una fuente original bien definida. A pesar de todo, parece que nos los creemos sin dudarlo. En sentido positivo, los rumores refuerzan las normas grupales y los lazos sociales, según han señalado diversos estudios, mientras que la reputación ayuda a determinar la cooperación entre los grupos humanos. Desde una perspectiva evolutiva, son funcionales como herramienta para construir y manipular las reputaciones, así como una manera de entretenimiento. Pero, también, pueden originar comportamientos negativos hacia otras personas porque afectan a las opiniones que nos formamos sobre los demás.
 
Trucos para convertir el estudio en hábito

1- Organiza las tareas del día. Cada noche, antes de ir a la cama, piensa (también lo puedes escribir) las tareas pendientes para la jornada siguiente. Organízalas de acuerdo a tus necesidades e incluye un horario diario para el estudio.

2- Una vez que establezcas el horario, trabaja por cumplirlo. Probablemente, habrá días en que flaquees, pero no desistas, de ello depende que cada día sea más sencillo cumplir con lo propuesto. Llegará el momento, incluso, que cuando no lo hagas te sentirás culpable y buscarás el momento de hacer lo que dejaste pendiente.

3- Escoge un lugar tranquilo y silencioso para estudiar. Puede ser tu cuarto, un salón apartado, una biblioteca, o la sobra de un árbol, pero libre de elementos disociadores que te distraigan.

4- No dediques más de 90 minutos al estudio de la misma materia. Transcurrido ese tiempo descansa 15 minutos y comienza con otra asignatura.

5- No planifiques el estudio inmediatamente después de la comida, espera al menos hasta 30 minutos después.

6- Permítete un día libre a la semana y sé tu propio supervisor. Evalúate diariamente con sinceridad y reconoce cuándo avanzas y cuándo no.

7- Cultiva la persistencia y la disciplina sin llegar a imponer la rigidez como método. En tu agenda de estudiante podrían aparecer tareas no previstas, eso es parte de la vida y evitarlas te será prácticamente imposible, pero trata de no comprometer en ellas tu tiempo de estudio. Ese debe ser tan inviolable como el desayuno.

8- Estudia, sobre todo, por tus libros de texto. Las notas de clase son apenas un apoyo, pues el verdadero contenido está en la bibliografía indicada por los maestros entre las que los textos escolares son esenciales.

9-No memorices, razona, intenta explicar las respuestas más repetirlas mecánicamente.

10- No seas finalista. Si vas incorporando los conocimientos en la misma medida en que los maestros los van indicando, no necesitarás grandes maratones de estudio antes de los exámenes y el aprendizaje será mucho más eficiente.

11- Estudia primero en solitario y cuando tengas vencido los objetivos principales, hazlo en colectivo. El estudio en grupo es efectivo pero requiere que todos estén igualmente interesados, de lo contrario la sesión podría derivarse en una tertulia entre amigos y para ellas sobra tiempo.
                                             
 
Cuando practicamos ejercicios se desatan una serie de cambios hormonales, metabólicos, neurológicos que resultan beneficiosas al organismo. En esas circunstancias, la perfusión de los pulmones se hace más intensa y se facilita el paso de oxígeno de los alvéolos a los capilares pulmonares, mejorando la función respiratoria, el rendimiento cardiovascular, y hasta el estado de ánimo.

Si esta actividad las realizamos cuando nuestro cuerpo aún está en pleno desarrollo como ocurre en la adolescencia y juventud, potenciamos las capacidades de órganos y músculos, entrenándolos para soportar cargas mayores en la adultez.

La práctica sistemática de un deporte promueve el metabolismo de los triglicéridos, reduce la tensión sistólica y diastólica, previene la hipertensión, el sedentarismo y la obesidad, aligerando así la carga que nuestros huesos deben soportar.

Quizás parezca increíble, pero los ejercicios también activan el tránsito intestinal y disminuyen el tiempo de contacto entre la mucosa del cólon y ciertas sustancias cancerígenas que es preferible evadir.